La participación en el Congreso del PSOE es indirecta. Es decir, los delegados son cooptados por sus pares a través de un filtro que comienza por su elección en la Agrupación Local, pasa por el Congreso Provincial y finaliza en el Congreso Federal. La experiencia del XXVIII Congreso que acabó con la dimisión de Felipe González, hizo que se cambiase el trámite electoral. En aquel Congreso fueron las Agrupaciones Locales las que enviaron delegados. Por tanto, puede decirse que en este Congreso se reunió una aristocracia de partido que había sido motivo de preocupación comunicativa durante la campaña de primarias. Armados Chacón y Rubalcaba con la idea de que se pueden inducir efectos a través de la comunicación (valores) según lo teoriza Rafael Alberto Pérez en “Estrategias de Comunicación” , se pusieron en marcha para visitar a los delegados pero sin perder de vista que, a la vez, tenían en aparecer en los medios con un marco referencial. Como indica Pérez ”es evidente que algunos operadores conocen muy bien este nuevo paradigma y no se resisten a ver si los medios les tratan bien, sino que ellos mismos quieren ser noticia positiva “creando” y liderando las informaciones que sobre ellos, sus organizaciones, programas y productos se difundan”. ¿Por qué si un aristocrático grupo de electores tenían en su mano decantar la victoria hacia un lado u otro, se hacía campaña en los medios y por los medios? Pues porque como indica Ismael Crespo en “Manual de Comunicación Política”, en el sistema de primarias prevalece la autonominación de los candidatos y cabe la posibilidad de prescindir del aparato partidista gracias a las facilidades que dan los medios de comunicación de masas para poder presentarse directamente ante el elector. Tanto Chacón como Rubalcaba se han esforzado por convencer a los electores del Congreso, que ellos eran el cambio, la confianza en un partido fuerte y han tranquilizado, en primer lugar a los miembros del aparato que allí se sentaban. Bien es cierto que Rubalcaba utilizó mejor el perfil del cambio tranquilo, en tanto que Chacón se volcó en el cambio y apertura del partido. Como quiera que los resultados han estado muy equilibrados, no es descabellado aventurar que sólo la muy fina estrategia de convencimiento desarrollado por el aparato del PSOE, ha podido abrir esa escasa diferencia a favor de Rubalcaba.
Por primera vez, en muchos años, en el seno del PSOE, en la aristocracia del PSOE, en el Congreso, se han podido oír a candidatos ideologizados más allá del tronco central electoral que siempre ha querido ocupar la socialdemocracia española. Más que la agenda económica exhibida por los dos candidatos se ha hecho especial mención de la apertura del PSOE a un proceso de primarias a la francesa que podría arrebatar a la aristocracia la capacidad de decisión (Chacón) o esa oferta de revisar el Concordato realizada en último extremo con el fin de atraer voto laico (Rubalcaba). El papel jugado por los periódicos de tendencia (El País y Público) y la controversia sobre la nueva Ejecutiva, las palabras disciplinarias de Bono y el papel que va a jugar el Congreso en los sucesivos Congresos Regionales y Provinciales que se abren, serán motivo de otras entradas en este blog.