Todos los años por estas fechas, la duda es la misma: belén o árbol. O los dos. Ninguno. ¿Reyes o Papá Noel? Los dos. Es decir, frente a la representación del recogimiento en torno a los sÃmbolos, la opción de la celebración del regalo entre nosotros, los de la familia. Asàcomo la iglesia católica no ha encontrado obstáculos para mimetizarse con lo pagano, asàlos laicos no encontramos la respuesta exacta a estas fechas que (ya lo sé, son un canto al materialismo) que están llenas de sÃmbolos religiosos. No hay nada más que poner la televisión pública para que el rito pueda seguirse urbi et orbe. Confiados en que lo mejor es callar y hacer, los laicos no se encuentran en torno a otra cosa que la cena de Navidad, las uvas de Nochevieja, la compra de los regalos, la planificación de las vacaciones y un ánimo entre relajado y pesaroso por lo que está pasando. Mientras, en los locales de Cáritas y los comedores para pobres, la iglesia oficia la solidaridad y la preocupación por los que no tienen. Los laicos sabemos que debe ser el Estado el proveedor de estas cosas pero el Estado no está. Delegó, como ha delegado tantas cosas. Fun, fun, fun.

Vuelvo a probar la eficacia de los comentarios y el fed.