El viejo principio de realizar una políticaconcreta despuésde analizar la realidad concreta, debe ser el que no gusta a losperiódicos que antaño eran tan amigos del progreso. Si Zapatero aplica decisiones concretas, éstas aparecen como fruto de la improvisación. A la vista de lo escrito y oÃdo, el gobierno de España debe mantener una lÃnea con principio y final sin que quepa asomarse al abismo para ver cuán profundo es o, en su defecto, apartarse de la lÃnea que acaba contra una pared pétrea. Está visto que los antiguos leninistas no conceden al presidente ni una sola posibilidad de acertar cambiando. Esta colección se arrepentidos marxistas debe haber hecho nido en el PP porque un día dan dos pasos adelante y al día siguiente uno atrás. Aunque hay días que parecen dar un paso adelante y dos atrás. Vean sino el asunto de Palma de Mallorca. Ya no se trata de decisiones judiciales, sino de persecución hacia honorables encausados por la justicia. O ese otro ex concejal de haciendo gala de sus principios se declaraba homófobo para acabar gastando el dinero público en acompañantes masculinos. En este caso puede que no pueda hablarse un leninista estricto, sino de un católico ilustrado: que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.
