Otrora

2 octubre, 2009
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Vuelve el otoño envuelto en palabras antiguas que ya nadie expresa. No es la melancolía, ni el dolor de vivir, es la posibilidad ahora de volver a la tierra desde el asfalto y no encontrar los restos de conversaciones pasadas donde manijero, escobajo o serón ya han sido sustituidas por encargado, palillo o remolque. Igual que la almazara ya no produce sangua sino alperchín, así­ las cooperativas trituran en sinfines lo que antes pisaban hombres. El otoño con este sol que ya no calienta nada más que al membrillo, rebosa de granadas reventonas y ve engordar la aceituna mientras en el huerto de mi amigo Vicente sólo aguantan pletóricas las calabazas despuésde un verano que, como casi todos, ha sido pródigo en tomates. Baja el paro en Castilla-La Mancha, la Rioja y Navarra. El vino a la vanguardia de la creación de empleo. Cuando acabe la temporada, todos los temporeros agrupados gritarán: Goirigolzarri, en un intento de que, con un poco de suerte les quede el 1 por ciento anual de pensión que al susodicho.

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One Response to Otrora

  1. LM en 6 octubre, 2009 a 10:22

    Como Goirigolzarri es muy largo gritarán más bien esto otro: “Gori gori o muete”, valga la redundacia.

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