Costea Costa la costa infectada de desconocidos en que se ha convertido el PP valenciano. Nadie conoce a nadie y maricón el último. Como bien dice Costa: he hecho lo que me dijeron que hiciera los que sabÃan de sobra lo que estaba haciendo y el Bigotes no es amigo mÃo. En la nave que ya suelta lastre está la alcaldesa pidiendo responsabilidades que desconocen la separación de poderes. Nada del bolso ni de la bolsa, sino de la fiscalÃÂa directamente. Y en el horizonte victoria cómoda del PP en Valencia, más cómoda en Castellón y, si aquello pudiera convertirse en circunscripción electoral, apabullantes resultados en Alcalá-Meco. ¿No es este un pueblo todavÃa enamorado de las “caenas”?
