Kelsen

27 noviembre, 2009
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La arquitectura kelseniana diseñada por los padres constitucionalistas para nuestro Estado de Derecho pone en la cima al Tribunal Constitucional. Garante e intérpretede la Constitución, es el altar a donde deben peregrinar los que creen torcidos sus designios legales. El duro empeño de la derecha españolapor seguir en posesión de la sartén y el mango, ha retorcido hasta lo inimaginable la normalidad constitucional. Hoy la representación popular está siendo ninguneada en sitios de tanto prestigio como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y el Parlamento. El retraso de la elección de Leire Pajín en pos de una ventajista mayoría en el Senado o la puesta en cuestión del sistema Sintel son otros ejemplos del filibusterismo chapucero, mediocre y torpe de una derecha que no se acostumbra a perder porque perder es un verbo que no conjugan nada más que en segunda persona del singular y del plural. Sus trompetas tronantes en medios ya apocalípticos exigen sumisión a esta trampa y si no, como ayer se reclamaba en uno de esos zafios medios de comunicación que pagan, que se secuestren losperiódicos que intentan decirle al Constitucional cuatro cosas en público. Con este galimatías que tan bien montan en los medios, arropan ideas caducas. Y algún caso, peligrosas: España es así­. Así­ como yo lo digo y punto.

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