Cabemos

4 febrero, 2010
Por

En el mismo punto y hora en que la campaña electoral catalana no declarada anunciaba por boca de pescadores en derecha revuelta que allí no cabía nadie más, tuvieron que hacer un hueco a un soldado de origen hispanoamericano muerto con uniforme español. Y allá que se fueron el líder, la lideresa y los palmeros a acompañar a la familia sin que la cara fuese arrastrada por la vergüenza al vertedero de la historia. Item más: el alegre portavoz venido de la sutil Valencia, aclaraba la voz para pedir al presidente Zapatero que se dejase de orar en Washington y acudiese a orar a Barcelona. La misma Barcelona donde no cabía nadie más y la desvergüenza se iba haciendo su huequito. Y Jesucristo sin aparecer para expulsar del templo a los demagogos de salón.

Etiquetas: , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*