Delirios

15 febrero, 2010
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Camino por El día del Watusi con cierta energía. Ya opinaré de este gordo volumen. Traigo aquí la referencia porque en una de sus páginas se hace balance del pasado de una lumi que ejerce en Barcelona entre gente pudiente. Pues bien, se dice que ella, natural de una localidad manchega famosa por sus pintores realistas, comenzó sus servicios a bordo de una furgoneta que se paseaba por el pueblo en horario de apertura a todo el público que quisiera acercarse, pagar y servirse. Me quedé de piedra. Yo he circulado en la parte delantera de una furgoneta por el pueblo de marras mientras en la parte trasera una mujer de moral distraida distraía los pesares de unos beneméritos. En esas fechas, ejercía yo de aparente jefe de prensa de una muy nombrada vuelta ciclista provincial y la furgoneta era la atracción. A nadie interesaba la marcha de la clasificación pero bien que pretendían saber de la marcha de aquel vehículo que por carreteras y calles honorables cobijaba tratos carnales. ¿Habrá estado Casavella por allí? ¿Sería una práctica popular en la comarca y sólo mi cualidad de forastero la haría sorprendente? Para acabar el cuento: en llegando la serpiente multicolor a la célebre localidad de Plinio, bajose la benemérita de donde habitaba el pecado y detuvo al director de la vuelta. Por una estafa en vinos y jamones. El jefe de prensa no supo qué decir a los periodistas.

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