Se anuncia ya la gran pasión nacional con redoble de tambores, atronación de cornetas y mucha devoción. No, no hablo de las movilizaciones sindicales para alertar de que aquí vamos a trabajar poco pero vamos a cobrar menos. No es eso. Pasados estos cuatro días de carnaval frío y diminuto, se nos viene el miércoles de ceniza y se abre la cuaresma de potajes y bacalao. Y allá a lo lejos, las procesiones. Que necesitan ensayo, lugar, cobijo, amparo, promoción, aportación y presencia. Las calles van a ser expropiadas a los ciudadanos para entregarlas a los creyentes con gran regocijo de la jerarquía política que sirve al Estado aconfesional dando ejemplo de mimetización con el pueblo. Elemento para el análisis: ¿Por qué a mayor afiliación a las cofradías, menor afiliación a los sindicatos? ¿Por qué el pueblo llano vuelve a rellenar estas organizaciones donde mandan los de siempre? ¿Por qué para quitarnos responsabilidades hablamos siempre de folclore y poca creencia en el rito? Y el año que viene, más.

Quizá, ¿porque no tenemos remedio? ¡País S.A.,que diría Forges!
Un abrazo.