Cándidos

23 marzo, 2010
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“Tenemos que derrotar a estos bastardos”. La frase resume el pensamiento de la derecha norteamericana a la hora de invertir en curar a los que menos tienen. Los que menos tiene, ya lo sabemos, se lo merecen por ser unos vagos. Si hubieran nacido listos en lugar de negros o chicanos, lo mismo ahora estaban con Madoff disfrutando del robo a dos manos. El acuerdo de mínimos que logró el Partido Demócrata para extender la cobertura sanitaria ha revuelto a todos estos que se pasan el día con el nombre de Dios en la boca. Y con el nombre de Dios en la letra se ha levantado el New York Times que vislumbra el fin de la Iglesia de Roma a cuenta de los delitos pederastas. Pobrecillos. Como se nota que viven en Estados Unidos y miran con prismáticos la Santa Sede. Aquí los quiero ver yo al lado de la sotana para que analicen en qué momento de debilidad se encuentran estos que también predican para dar poco trigo. Falta que se corra la interesada voz que ya circula de que estas denuncias no son otra cosa que intentos de acabar con la Iglesia. Ya sabemos que tenemos que perdonar el pecado y compadecer al pecador. Al reincidente también que acumula puntos en la salvación por su entrega a la penitencia. Cándidos los demócratas que creen que llevarán a buen puerto la reforma sanitaria y cándidos los periodistas que ven desde lejos lo que no hay ni por asomo tan cerca.

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