Caridad

30 marzo, 2010
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¿De qué se sonríen tres toreros y un concejal? Pues de que han maquinado un festival taurino para recoger fondos con destino a un asilo donde moran y esperan la muerte unos benditos ancianos socorridos por personal civil y eclesiástico. ¿No han sido informados los organizadores de que el Estado de beneficencia franquista murió a manos del Estado de Bienestar constitucional? Es posible que lo ignoren o aún sabiéndolo quieran ser recordados como aquellas damas de la banderita que tan bien quedaban en las esquinas de la España gris. Como gente de buen corazón. Ajena al cariz de los tiempos. Aureolados, es decir, viendo brotar en sus cabecitas esa luz beatífica que sirve de parteaguas entre el que sí es bueno y el que es malo. ¿No podría el comité director del partido del concejal llamar la atención sobre la necesidad de que todos los españoles sepan que los viejecitos tienen pensión, que el personal civil tiene contrato y que el eclesiástico no pasa necesidad gracias al óbolo constitucional que bendice el Concordato? Y si hay que hacer toros, se hace, pero sin caridades ni beneficencias.

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