Tanguistas

6 mayo, 2010
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A ver si voy a ser yo. Me asalta la sospecha de que mi actitud económica se refleja sobre la crisis mundial. Crisis que, potencialmente, pudiera estar yo provocando.

Cuando me resistía a comprar casa, todo el mundo me acusaba de no querer la prosperidad (la mía, la del constructor, la del notario, la del intermediario, la del banco, la de la misma España, etc. etc. etc.) Una vez comprada la casa y habiéndome endeudado patrióticamente, resultó que mi ansia inmobiliaria, mi taimado proceder, había compuesto una burbuja de tal calibre que España se hundía (bancos, constructores, intermediarios, notarios, etc. etc. etc.)

 Repuesto del susto e intentando por todos los medios que mis acciones se acompasaran a los deseos del respetable, entendía que había que fortalecer el consumo para reactivar la economía. Pedí aumentos de sueldo siderales y arrastré a los banqueros a asignarse nónimas estratosféricas si bien todo lo daba yo por bueno porque el consumo se dispararía y con ello la felicidad. Me puse a gastar para que bancos, constructores, notarios, sectores estratégicos, cosméticos, talleres, etc. etc. etc., vieran la luz al final del túnel y pudieran llevarse unos brotes verdes a la boca. No hiciera tal. En mala hora, mi proceder, lejos de mejorar lo nuestro, lo empeoraba a ojos vista. Resulta que era un antipatriota que endeudaba al país, consumía recursos escasos, ostentaba en plena crisis…

Sabiéndose lo mío, me vigilan el Banco Central Europeo, el Banco de España, la Cope, La Razón, el ministerio de Economía, mis vecinos, mis amigos, mis enemigos, novias de antaño, cuartetos de boleros, tanguistas, exantemáticos, austrohúngaros y hasta la cabra de la Legión. No me atrevo a asegurar que el diferencial del bono alemán no me esté mirando en estos momentos.

¿Puede decirme alguien qué es lo que se espera de mí para que la Patria refulja en todo el orbe? No quiero ni pensar que estemos en manos de cuatro mangantes que no saben de lo que hablan ni de lo que pasa.

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5 Responses to Tanguistas

  1. A. del C. en 6 mayo, 2010 a 13:15

    Pa mí,, que esa última sospecha es muy común…

  2. LM en 6 mayo, 2010 a 20:18

    Ante todo, mucha calma.
    No quiero entender un cierto tonillo de guasa.
    ¿Alguien duda que estamos en buenas manos? ¿Que el timón de la nación y la economía permanecen firmes y en buenas manos? ¿Que el ademán es firme? (Mejor esto lo quito, que tiene resonancias imperiales) ¿Que hemos tocado suelo y que ahora ya es to’o pa’lante? ¿Que Grecia es distinta y distante? ¿Alguien lo duda? Aparte de vosotros, quiero decir. Bien, vale. Y aparte de todos estos y los de allí y los de más acá, ¿todavía hay alguien que duda? ¡Idos todos a tomar por culo, cabrones! ¡Saboteadores!

  3. FERNANDO OCHOA en 6 mayo, 2010 a 21:57

    ….me gusto mucho la manera como muestras las cartas en tu acertado y real comentario……..en Colombia decimos que tener casa no es riqueza, pero el no tenerla es pobresa……yo personalmente paso de esto y continuo pagandole arriendo al estado y feliz de la pelota………… Un abrazo estimado Enrique desde Suecia

  4. pedropablo en 6 mayo, 2010 a 22:40

    En mi último viaje a La Boca no oí la palabra ‘tanguista’, y me hablaban los amigos sin embargo de la tanguera. Por un momento pensé que podría tratarse de una chica -maciza a su manera- en tanga.
    Cada día escribes (y piensas, que no hay lo uno sin lo otro) con más claridad. Me refiero, claro, a la ironía, al (buen) humor. Que no lo será nunca si no encierra la dosis adecuada de mala leche.
    Que eso es lo que se me pone en estos días. Mucha mala leche. ¿Se puede todavía mentar?

  5. Enrique M. de la Casa en 7 mayo, 2010 a 9:34

    Ya veo, ya, que exudáis confianza en los timoneles.

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