Unos orates han decidido vetar la participación de gays israelíes en el desfile de Madrid en una demostración más de que no nos ha llamado la naturaleza por el camino del discernimiento. La única democracia de Oriente Medio, el único país de la zona que no persigue la homosexualidad no tendrá representación en el orgullo. Un nuevo éxito de la tontuna que no logra diferenciar entre país, gobierno y ciudadanos. Sobre el gobierno de Israel ya han escrito con mejor acierto que yo los diarios israelíes calificándole como una pandilla de idiotas. Sobre su política hacia los palestinos ya hay voces en la izquierda sionista que nos advierten de sobra. Pero aquí la finura del trazo no acompaña a nuestras decisiones y así castigamos a todos los judíos que siempre tiene más aplauso en España. Una deriva pasional debe ser. Hay gente que cree que el mejor aliado del gobierno de Israel es el gobierno de Estados Unidos cuando está demostrado que el mejor amigo es el gobierno de Irán. Mira si no esa amenaza de enviar una flotilla iraní a Gaza. En cuanto el paso se dé, las simpatías logradas por los antiisraelíes después del asalto, se acabarán. Y lo mismo vemos desfilar a los gays de Tel Aviv por Madrid. A los que no vamos a ver va a ser a los gays iraníes. Pueden estar muertos.

Por lo de la flotilla, una patada de protesta en el culo de los homosexuales israelíes. Netanyahu dirá: “Que ahí me las den todas”.
Lo piensa Netanyahu y todo aquel que tenga dos dedos de frente. Son estas cosas de confundir los culos con las témporas. Oh mores.