La esquela bifronte sigue dando que hablar. Aquí y en El País. Ayer volvieron a la carga para ampliar los motivos de la disputa. Ya no es sólo el muerto millonario el que recaba atención, es que su descendencia ha emparentado con hijo de torero que, del brazo de la hija del fallecido, se declara homosexual para pasmo del torero progenitor. La esquela es la coletilla de un tango que ya se pasea por esas televisiones cuya idea de servicio público está más cerca del mingitorio que de la verdad. Menos mal que un periodista tan bueno como Luis Gómez se hizo cargo de la cosa y me sacó de la estupefacción y volvió a dar una lección de cómo una aparente nimiedad puede esconder un trozo de vida más interesante que los debates cacofónicos que ocupan los medios en España. Pero la página traía sorpresa en forma de otra esquela llena de vida. Era pequeña pero enjundiosa. Tras el nombre del fallecido aparecía el mensaje: “llevo trece años sin cobrar la pensión”. Y la firma: tu viudo. Estando el mundo pendiente de un mundial voy yo y me entretengo en la sección de esquelas de El País. Ya me dirás.
