Amenaza caerse un barrio entero en Sevilla y se piden las responsabilidades de hoy en día. Salen los propietarios legítimamente indignados y aparecen los periodistas para dar el parte. Se buscan culpables. Pueden ser una grúa, un técnico municipal o el mismo alcalde. Pero nadie se acuerda de cómo comenzó todo y quien se lo llevó crudo. Cuando veo esas barriadas de casas baratas que se construyeron en el franquismo ya sé cuánto se gastaron en cimentarlas, qué calidad tenían los materiales y, con un poco de suerte, quien fue el que impasible el ademán juró los principios fundamentales de trincar sin dar la nota o usted no sabe con quien está hablando. Y somos nosotros los que tenemos que dar la explicación, poner los reparos y dar satisfacciones. Así vamos construyendo la España de hoy sobre la desmemoria de los cimientos del ayer.
