Cómo serán de rencorosos los dioses que habitan el panteón francés que lograron hacer pasar por gol legal la mano de Henry contra Irlanda con el único objetivo de hacer volver a la selección francesa de Sudáfrica con el rabo entre las piernas, abochornar a los fraternos, indignar a los libres y desear a los igualitarios que el rasero afecte también a los plebeyos españoles. Y el mismo Henry desplazándose para enseñarle la mano original al original presidente de la Francia.
Pero cómo no serán de benéficos estos mismos lares y penates que han logrado que el bochorno cuadre con la huelga general del sector público francés de tal forma que pareciera que los manifestantes piden la cabeza del entrenador Domenech en lugar de un más benéfico trato en la jubilación que ha dejado de ser jubilosa.
Y cómo no serán de taimados los dioses que permiten a Marcelo Lippi salir a hombros un año y huir despavorido al siguiente, perseguido por los cambiantes seguidores de Italia.
Y no te cuento aquí en la misma España cómo será el dios que todo lo vé que lo mismo hace milagrero a Del Bosque que termina permitiendo que sea corrido a pelo por Manolo el del Bombo.
Si el Mundial es fútbol, no deja de ser un fútbol manejado por dioses entrometidos.

El fútbol es una myonesa light. Lo que hay que hacer es la revolución y morir por algo romántico. Estamos en una sociedad anodinamente plana y absolutamente insolvente en cuanto a ideas.