Ambiciones

2 julio, 2010
Por

Me encuentro dando forma a una pequeña ambición que, si hubiese sido motivo de mi atención hace algunos años, me hubiese movido a risa por lo humilde de la misma. Pero de estas renuncias y redimensiones está hecha la vida. Ello me lleva y me trae, de tal forma que no logro mantener la regularidad que siempre ha caracterizado a este blog. A ver si todo encaja.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de Ramón Ayerra, un escritor que tuve por muerto hace ya muchos años y que, sin embargo, murió ayer. Me entretuvo antes de marchar yo a Madrid con “Las amables veladas con Cecilia” que hoy he buscado en mi biblioteca sin gran fortuna por lo desordenada. La recuerdo vagamente como crónicas de vida rural bien contada y graciosa. Incluso con perrerías que ya hicimos nosotros también en el campo cuando niños.  Luego debió de callar el escritor o yo no supe dar con la obra o ésta fue reducida a circuitos lejos de mi atención, lo cual dio pie a mi creencia en su desaparición. Creencia que quizá también estuvo sustentada por la noticia de un accidente o algo así. Para mí fue autor de una sola novela que pidió más pero que no tuvo seguidores. Descanse en paz.

Etiquetas: , ,

2 Responses to Ambiciones

  1. pedropablo en 3 julio, 2010 a 12:38

    Anota: El jardín de las naciones (Debate), Los ratones colorados (Hiperión), Los días más aciagos (Libertarias), Metropol (Laia), Sir Bathimbal va de viaje (Argos-Vergara), La España imperial (Sedmay) y Crónica de un suceso lamentable (Laertes).
    Todas de Ramón Ayerra. Las tienes a tu disposición porque las tengo entre mis libros de casa.
    Me divertí mucho con sus escritos, y no sabía que ha muerto.
    La Crónica… es un delirio: una organización -Joven Sangre- secuestra, sacrifica y se come, en Camuñas, a un tal Paulo Ordax, rojo, ferrovario de Alcázar de San Juan. Que le sirve a Ramón Ayerra para -al modo de un libro de viajes- contar y hablar de estos pueblos de mi Mancha. Está escrito en el 80. Lo compré en el 87.

  2. Enrique M. de la Casa en 5 julio, 2010 a 18:39

    Tu y yo hemos debido vivir vidas paralelas. El único libro que he leído de él tiene que ver también con esa memoria de niño campesino. Me quedo con la relación y veré en la biblioteca de aquí. Si no hay, ya te diré algo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*