Lata

5 julio, 2010
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Me gusta el fútbol, sigo el mundial, me pone de los nervios el patriotismo futbolístico. No hay remedio para él. La última: el día 19 de junio hubo en mi pueblo una manifestación para defender el río. Puse en mi balcón una pancarta que decía: Sí al Tajo. Vivo en un bloque que debe tener 25 o 30 balcones. La reivindicación sólo apareció en el mío. Esos 25 o 30 balcones deben ser 24 o 29 balcones engalanados con la bandera que se está vendiendo como rosquillas en los chinos cuyos colores no sólo se sienten en el corazón sino que se pintan en la cara. Como podrá comprobar el que sepa restar, hay un balcón sin bandera. Vaya por Dios. Suben mis vecinos a preguntar por qué el que puso pancarta para el Tajo no está por la labor nacional. Les explico didácticamente que sigo un viejo consejo de mi madre: “tu, hijo, no te signifiques”. Peor lo lleva mi vecino de enfrente: puso dos banderas argentinas en su casa. Qué ocasión desperdiciada para acudir en auxilio del vencedor.

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One Response to Lata

  1. LM en 7 julio, 2010 a 11:00

    Creo que, en acto de desagravio, deberías colocar una bandera que llegue al suelo. Más que nada para demostrar que el más patriota es el que más metros cuadrados de bandera tien. Recuerdo un dibujo de Forges, creo que de los ‘Forrenta años’: se leía en un cartel “Los rojos no usaban sombrero” y a continuación un tipo con quince sombreros, uno encima de otro, sobre la calva. Eso sí era patriotismo sin significarse demasiado.

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