Vivir para ver. Qué cabrones los rojos, siempre con la engañifa. Mira si no a ese Miguel Hernández que tanto mereció lo que le pasó por haber abandonado la recta vía de la camisa azul y el devocionario. Un flojo, un veleta, un rico que parecía pastor para engañar y darse pisto.
Y bueno, por no hablar de Rafael Alberti. Una guerra tuvo que venir para que viviese como señorito en Madrid. Y en lugar de quedarse y recibir lo suyo, salió por patas. Mientras los antecesores de los que han logrado desvelar este secreto se partían en pecho en defensa de la legalidad, el tal Rafael sentando plaza de poeta lo que hacía era vivir su particular vida achampanada con su compañera, otra que tal. Y venga la vida padre en el exilio en lugar de venir aquí a ver si se atrevía, que todo se ve muy bonito desde Moscú. O Buenos Aires. O Roma.
Y aquí está lo último: ¿No era comunista esta Sara Mago? O Saramago que me lío. Pues ahí está el pufo a la hacienda española. Que si pose, que si Nobel, que si los pobres, que si tal pascual. Otro patas. Ha resultado ser un defraudador como si en lugar de poeta fuese constructor. O a lo mejor lo era en la clandestinidad. Que no hay que fiarse de las apariencias.
Menos que mal que aquí hay verdaderos patriotas que impasible el alemán, triscan por las montañas nevadas para arrebatar la careta a tanto progresista de salón. El selecto club de los equidistantes va ganando fuerza.

no se si recuerdas… facultad de periodismo (madrid), soy de leon y andaba con juan mendoza, patri, marisa, miguel pérez, etc Me alegro de saber de tí. si recuerdas y quieres, dame sañales. yo sigo en leon
La última vez que nos vimos fue en Alcázar de San Juan. Ejercías quizá de jefe de prensa de una asociación de minusválidos. Un saludo y también me alegro de saber que estás bien.