Vaya. A tal velocidad camina el Norte de Africa hacia la edad media que están dejando al Polisario como guardián de las esencias laicas en tanto el gobierno argelino vaya resistiendo. Ya veo venir la disyuntiva del mando saharaui entre fiar todo a la igualdad, la solidaridad y la ilustración o dejarse doblar el codo hacia el mando de los hombres por tierra, mar, aire y salón comedor. Unas pocas primaveras árabes más y suenan las trompetas del califato de Córdoba. A todo esto, con España expectante entre quebrar o ponerse a servir. Situación que siempre es de mucha ayuda cuando tienes un ojo puesto en el avance democrático almorávide y una oreja en las ciudades autónomas, antes más conocidas como plazas de soberanía. No todo van a ser alegrías en el despacho de Mariano donde la quietud es ya casi zen. Entre que entra Rato, sale González, nos tranquiliza Dolores y concilia Soraya, la geopolítica no descansa ya sea para sacarnos a bofetadas de la unión económica o para ponernos ante nuestras responsabilidades fronterizas. Pero la opinión publicada tiene bastante con señalar el avispero que es hoy mismo el PSOE contraponiendo estas penurias al ejercicio de responsalibidad que nos ofrece Mariano por la mañana, por la tarde y por la noche, en tanto logra descifrar si el oráculo de Delfos no está pidiendo más madera o menos salario.

Sobre el avispero-PSOE, en mi carta a los Reyes Magos voy a pedir un primer secretario que no tenga rubor en proclamar ¡Viva E’paña!, que entronca con la cultura tradicional de la izquierda, y que no se haya implicado nada en este desastre electoral rubalcaba-zapaterista. Y no me sale ningún nombre. Pero seguro que hay uno.
Están tan creídos en el análisis de que el PP no ha ganado votos, que el PSOE tiene cuatro millones de voto oculto, que no van a renovar nada más que el cartel. Necesitan perentoriamente a alguien que parezca nuevo, que sea español sin pasarse, que sea de centro, que sea rubio, alto, guapo y calce el tamaño de tu admirado Roco, que caíga bien a las mujeres, a los hombres, a las vacas y al cuarto centenario del Quijote. Entretando aparece el mirlo, están mirando con lupa lo que puede pasar en Andalucía y en estas, el aparato, intentando que no se note mucho que alguna culpa tendrán.