Sara

Al hilo de las muertes que se presentan en unas semanas y que ocupan las primeras de los periódicos, me vienen a la cabeza situaciones que uno ha vivido en relación con aquellos que han muerto y que tienen que ver con la profesión periodística. Como podéis comprender no conocí a Margaret Thatcher pero el día en el que IRA intentó acabar con ella volando el hotel donde se hospedaba, estaba yo de guardia en la radio y fue una de esas noticias internacionales que te dejan huella. Y sí que conocí personalmente a Sara Montiel. Comí con ella en Campo de Criptana. Eramos tres a la mesa en un restaurante que ella dijo ser de un familiar. Sara Montiel fue una de esas personas que jamás me concedió una entrevista. Me pase tres meses detrás de ella, de Pedro Almodóvar y de Antonio López. Almodóvar no se puso ni comió conmigo. Antonio se puso y fue treméndamente amable. Y Sara me engañaba. Se ponía al teléfono tanto en su casa de Madrid como en la de Palma y decía siempre lo mismo: la señora no está llame más tarde. O me pedía que esperara porque tenía otra llamada y hasta hoy. Pero sucedió que la nombraron Fallera Mayor y en lugar de ir a Valencia vino Valencia a Campo de Criptana y allí estaba vestida de fallera en La Mancha. Yo ya no trabajaba de periodista y ella no sabía que la había estado llamando. Pero me invitó a comer en razón de otras circunstancias. Fue una comida muy agradable donde repasó su vida. Y quizá también su leyenda. De lo que estoy seguro es de que tenía muy presente el mundo pobre de donde había salido. Y no nos dejó hablar. Sólo admirarla. Y pagamos nosotros.

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