Pausa

El blog está en pausa. Es decir, no ha desaparecido. Sólo que se activa en función de un complejo cálculo de oportunidades que tiene como base teórica el célebre refrán turco «quien se quema con la sopa, sopla en el yogurt». Así que me dedico a soplar y no encuentro tiempo para escribir. Han pasado meses de silencio y poco se ha avanzado. Vive la actualidad española en una especie de eterno retorno donde las mismas noticias, las mismas caras y las mismas voces, se repiten y repiten. Y en nada se avanza. Peor: en casi todo se retrocede sin más resistencia que el gesto airado de hacer un corte de mangas y hasta la próxima ocasión. En Egipto, por ejemplo, ha quedado claro (Túnez, Libia, etc.) que las plazas, las consignas ingeniosas y las manifestaciones a ritmo de rumba, quedan bien en los telediarios, pero no conducen nada más que a peor. La desorganización, en política, es graciosa pero ineficaz. Y la ausencia de objetivos más allá de derribar lo existente, es garantía de un retroceso doloroso. Una generación entera de jóvenes preparados para el cambio ha quedado en la cuneta en el norte de Africa. Se tardará años en recuperarlos. De su empuje se han aprovechado viejos esquemas que anidan en la ignorancia. Bueno, ya he opinado sobre algo. A ver si se me ocurre otra cosa.

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