Hago tiempo para ver si los medios de comunicación dejan el precio del café y van a la cuestión. Espera inútil. Hoy leo que Zapatero estuvo distante. ¿No será más interesante saber si mintió? ¿si fue útil? Los periodistas, como tantas profesiones, van dejando entrever qué es lo que se puede esperar de ellos. Durante dos horas un presidente del gobierno de España se sometió a las preguntas de ciudadanos de a pie. Durante dos horas la televisión que pagan todos los españoles puso en el centro de interés el interés de otros españoles. La tonta televisión de las vÃsceras dejó paso a la televisión de los ciudadanos y todo para acabar haciendo de la experiencia una encuesta sobre el precio del café en España. Bendito país que mira el dedo que señala la luna. La pregunta sobre el precio del pan y del billete de autobús es ya un clásico de las campañas electorales desde que en las presidenciales francesas de 1974, Giscard D’Estaing tuvo que responder sobre la baguette y el billete del metro. No acertó. En televisión españolavi a unos ciudadanos interesados por los problemas de los ciudadanos (y no de los problemas que nos crean los medios de comunicación cada mañana) y vi al presidente contestando con la vaguedad que un lÃder polÃtico contesta a toda cuestión singular. Los españoles pasaron de los Serrano (que no veo) y de House (que sí veo) para ver un debate polÃtico. Ahà es nada con lo que estamos acostumbrados a ver. Que cunda el ejemplo y el formato.
